Con la historieta del WiFi, el hecho es que los usuarios domésticos no suelen tener portátiles; habitualmente son los curritos más viciosos del gremio los que acaban utilizando el portátil, o la PDA en casa para mariconear... sin embargo teléfono móvil tiene todo dios (eso sí, más o menos sofisticado dependiendo de que el operador correspondiente haya sido lo suficientemente persuasivo a la hora de vender sus nuevos servicios de datos y la necesidad de cambiar el dispositivo de acceso). Hay algunas cuestiones relativas al acceso a los servicios que pueden resultar decisivas para el desarrollo de los mismos: la ergonomía de los terminales móviles hace que los avances en tecnologías del habla (motores ASR, TTS, NLP) y portales de voz sean una consideración a tener en cuenta a la hora de diseñar la interacción con el usuario final... de la misma forma que no debemos olvidar la tecnología de representación (resolución de los displays, integración y miniaturización) y alimentación (autonomía). El dispositivo de acceso no deja de evolucionar: aparte de los visionarios que siguen avanzando en 'wearable computing' (que es una realidad en los ejércitos modernos) tenemos PDA que se parecen a teléfonos móviles (y a la inversa) y portátiles que se asemejan cada vez más a PDA, como los "populares" Tablet PC...
Lo que más llama la atención es la facilidad con que nos olvidamos de lo más importante cuando hablamos de la penetración de una nueva tecnología, el factor social (y humano). El burguesita de clase media ha sido empujado, por la lógica irracional de la nueva religión capitalista, a una situación en que su única ambición es acumular dinero como medio y fin de su existencia: luego ese currito vicioso al que mencionaba seremos, cada vez más, todos y cada uno de nosotros, consiguiendo que el trabajo infecte más y más ámbitos de nuestra existencia. Los usos y costumbres adquiridos en el entorno (digo entorno y no lugar físico) laboral se harán extensivos al resto de dimensiones, y vamos a tener necesidad de disponer de unas infraestructuras ciudadanas homogéneas que nos permitan acceder a servicios más ricos y contenidos más personalizados. La demanda de acceso ubícuo crecerá, y seguirá un patrón que se verá fuertemente afectado por externalidades de red, de escala y de alcance, según en qué elemento del sistema nos fijemos. Nos podemos ir a un escenario en que las tecnologías de acceso formen parte de las infraestructuras ciudadanas; y una suerte de megautilities cubran áreas metropolitanas muy extensas a base de sembrar las ciudades con "puntos de acceso universal" de la misma manera que para iluminar las ciudades, en su momento, se optó por llenar las calles con puntos de luz (farolas)... De lo que se trata es de que, cuando salgamos de la seguridad de nuestro refugio (nido, cueva, casa, piso,...) para dirigirnos al templo capitalista más cercano con la intención de deleitarnos con la presencia de otros seres humanos con un nivel de expectativas, miedos y frustraciones similar al nuestro, no dejemos de sentir esa tan necesaria "disponibilidad" que nos permite continuar con nuestra labor de autodestrucción...
Vaya! aquí tenemos una referencia de algunos analistas (listos que se dedican a dar por culo) acerca de el engañoso optimismo del despegue explosivo de WiFi. Da gusto ver que todos estos chavales han asistido a los mismos cursos chorras y, al menos lo de la curva sinuidea se les ha quedado grabado a fuego; la argumentación y las previsiones son de risa...
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