Hoy, en El Círculo de Bellas Artes, hemos podido disfrutar, con la sala del Cine Estudio abarrotada, de la presencia de Sami Nair, uno de esos pensadores (es Filósofo y Sociólogo, y ejerce como Eurodiputado) que se dedican a darle vueltas a la nueva situación del mundo. El seminario, organizado por la Universidad Carlos III como parte de su programa de Doctorado de Calidad para el tercer clico de los estudiantes de derecho, tenía por título "El Imperio frente a la diversidad del mundo". Como se puede deducir, la obra aborda el tema de la Globalización, la nueva situación geopolítica y el papel de EE.UU. dentro de ese nuevo orden mundial, y plantea el enfrentamiento entre el pensamiento únido del mercado ultraliberal con el concepto de Estado-Nación.
El ponente, con su peculiar estilo y su habitual energía, comenzaba su disertación haciendo referencia a la indispensable obra de Paul Kennedy, The Rise and Fall of the Great Powers, donde se establece la tesis de que EE.UU., tras haber liderado el mundo desde la finalización de la II Guerra Mundial hasta la caida del imperio soviético, se encuentra con que ha perdido su papel en el nuevo orden mundial y se encuentra perdido. El profesor Nair, tras acentuar el caracter de parcialidad de su tesis, debido en gran parte al hecho histórico que pretendemos analizar y vivenciar al tiempo, entró de lleno en el tema, destacando la confusión fundamental que siembra Kennedy al diferenciar entre Imperio e Imperialismo; el primero entendido como "sistema mundo" sin precedentes históricos, y el segundo, como una forma de actuar, basada en el poder económico o militar aplicable a niveles regionales.
Toda la disertación de este intelectual, con su acento afrancesado, giró en torno a la similitudes y diferencias radicales de este nuevo concepto de Imperio Informal, "Democrático", no Institucionalizado y apoyado en unos órganos legales de facto, con respecto al tradicional concepto de Imperio que ha acuñado la historia.
Dentro de ese discurso, no sólo cabía, sino que era necesaria la "deconstrucción" casi quirúrjica de algunos conceptos, convertidos en tópicos por los medios de desinformación de masas; conceptos como los de Globalización y Mundialización que, a priori, no dejan de tener un caracter simplemente descriptivo y que en un ejercicio de reflexión como el que se quería plantear no aportan nada sustancial.
Como conclusión inicial quedaba planteado el enfrentamiento entre Imperio y diversidad, como el problema que se le plantea a los viejos Estados-Nación que no pueden hacer frente a un nuevo "sistema mundo", que se ha derivado de un hecho histórico, aun en progreso y cuyo sujeto principal son las compañías multinacionales occidentales que ha derivado en un tipo de Imperio desconocido hasta la fecha. Un régimen Imperial que exige la actuación a nivel de bloques económicos regionales, como la triada y lo que venga después.
El conferenciante no desaprovechó la ocasión para dedicar unos minutos a lo que declaró era su tema favorito, los EE.UU. Unos minutos que dieron para dar un buen repaso a las instituciones económicas internacionales, el alejamiento del patrón oro, la acumulación de petrodólares y el problema de la deuda de los paises en desarrollo, los activistas antiglobalización y la necesidad de un enfoque estratégico en las medidas adoptadas... Para terminar con el ensalzamiento de los valores Humanísticos y Universales de la vieja Europa como la única esperanza para suplir el hueco que deja EE.UU. como líder del Imperio.
Terminó el evento con una respuesta rápida a tres preguntas de la sala que hacían referencia a la posibilidad que plantearon en su momento algunos paises productores de petroleo, como Iraq, de exigir el pago del crudo en euros, la posibilidad idílica de que las multinacionales se propusieran basar sus actuaciones en verdaderos códigos éticos, y la actuación de los organismos económicos internacionales (FMI, BM, OMC) como instituciones legales de facto del Imperio; seguida de una cerrada ovación.
Un acto muy bonito, y altamente gratificante para la moral de cualquier indigente que busque remendar , aunque sea de forma temporal, su quebrantado sentimiento de pertenencia o su falta estructural de legitimidad intelectual, como le ocurre al que firma estas líneas...
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