Dos palabras, "Social Software" o de como la ingeniería social de todo a cien va a relanzar el negocio en Internet.
¿Dónde se han metido esos expertos en psicosociología para asesorar a los profesionales del marketing que se dedican a la creación de servicios?
Tanto los chavales de Yahoo, supervivientes de la burbuja de las puntocom y único representante en pie de aquellos emprendedores que se lanzaron a por el negocio de los portales en la década maravillosa, como los amiguetes de Google, a la cabeza del negocio de las búsquedas (patrocinadas) y preparando la salida al parqué presumiblemente para la próxima primavera, se parecen haber dado cuenta de que la gente somos animales sociales y tendemos a formar redes de contactos basadas en la confianza y la cercanía, sobre las que van creciendo comunidades de interés; de manera que ahí los tenemos: los unos apostando por la clasificación y el patrocinio de resultados de búsquedas, filtradas mediante redes de contactos sociales, y apoyando iniciativas de periodismo ciudadano, y los otros, tras entrar sin concesiones en el mundo de los Blogs con la adquisición de Pyra Labs (Blogger.com + Blogspot.com) ahora parece haber empezado su andadura en el terreno de las redes sociales con Orkut.com; un escenario donde actores como Friendster y Meetup.com están atrayendo a los inversores en Silicon Valley, así como a actores de segmentos cercanos como el de las citas online (un ejmplo es el de Match.com)
El mundo real es un mundo P2P, un mundo de relaciones entre entidades, a la vez autónomas e interdependientes (social holons) que necesitan dos servicios básicos para interactuar, confianza e identidad, que pueden converger en uno solo. Una abstracción que, aunque intencionadamente distorsionada por la tecnología, refleja una realidad social en la era del conocimiento. Debemos aprender a hacer negocios en esos términos, de lo contrario nos veremos abocados a la búsqueda, cada vez más desesperada, de una ventaja competitiva ilusoria que nos permita aprovechar ventanas de oportunidad que se abren y se cierran ante nosotros a la velocidad del pensamiento... No te pares a pensarlo; esto es sólo una alegoría que, probablemente, YA ha dejado de tener validez alguna, aparte del deleite estético que pudiera haber provocado mi pobre dialéctica, en el avezado intelecto del lector.