"Cuando en 1987 el premio Nobel de economía Robert Solow, en un célebre artículo en el New York Times, afirmó que "la era de los ordenadores puede verse en todas partes salvo en las estadísticas de productividad", nació lo que hoy en día se conoce como "la paradoja de la productividad", provocando un verdadero terremoto de ideas: La posibilidad de que las multimillonarias inversiones en tecnologías de la información y comunicación (TIC) realizadas por las empresas norteamericanas fueran una gran pérdida de dinero era algo inconcebible."
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