domingo, octubre 31, 2004

El triunfo del humanismo en la empresa

1.- Por grande que sea un pensador influyente, su labor queda muy limitada si no hace equipo con, al menos, un hombre de relaciones, un meticuloso gestor y un poderoso hombre de acción. Sólo mediante un auténtico equipo, cohesionado por un proyecto común, puede lograrse una transformación excepcional.



2.- Las ideas no son contagiosas, por magníficas que éstas sean. Sólo son contagiosas las emociones.Y para contagiar las emociones hace falta poder. El poder que concede (desgraciadamente) el miedo, o mejor aun el poder que emana de la noble influencia: del ejemplo, del sabio consejo, del entusiasmo. Un poder sobre las sociedades en su conjunto.



3.- Respecto al talento, el contexto influye el cuadrado de la materia prima. En condiciones adecuadas (una cultura que libera el talento, un agradable ambiente de trabajo, el desarrollo de las cualidades y un sistema que compense la labor bien hecha), las personas aprovechan mucho mejor sus capacidades, optimizando su compromiso.. En entronos tóxicos, el talento individual se desaprovecha. El talento aflora o se desvanece según las circunstancias porque, como señaló Ortega: yo soy yo y mi circunstancia.



4.- Atención a los grupos de poder, porque todas las organizaciones los tienen. Y sirven a sus propios intereses. Toda propuesta, por buena que sea, si según la percepción del grupo de poder no supone una mejora para éste, será torpedeada sin piedad.



5.- Cuando un movimiento de evolución puede convertirse en peligroso, los reaccionarios se las arreglan para que aparezca un grupo radical, extremo en sus planteamientos, contra el que luchar y que justifique su existencia como garantes de la paz y el orden.



6.- El líder ha de comportarse con una integridad exquisita y con la determinación que obliga a que, si es engañado por otro de dudosa ética, le responda sin miramientos.



7.- Todo líder transformador ha de tener en cuenta que sus comportamientos hablan a los demás mucho más fuerte que sus palabras. Es en los momentos de la verdad cuando el líder se juega su credibilidad. Los discursos poco valen si no vienen precedidos por los hechos.



8.- Nada sustituye en el liderazgo al contacto directo, presencial, cercano... y a la apelación a un enemigo común.



9.- Toda fortaleza puede convertirse en compulsión si se lleva demasiado lejos. El éxito puede emborrachar como el alcohol y, ante la sensación de sentirse invencible, el líder puede embarcarse en confrontaciones teóricamente asequibles, pero que en realidad signifiquen graves derrotas.



10.- Es ante la adversidad cuando se comprueban las verdaderas cualidades de un líder. El auténtico dolor, el sufrimiento, desenmascaran lo que de falso tiene una persona y la limpian, como las lágrimas limpian los ojos. En las horas difíciles es cuando se miden las grandes personas.



11.- Una de las principales labores de todo dirigente es desarrollar de manera efectiva a quien ha de ser su sucesor, para impedir que su legado se eche a perder.



12.- La última grandeza del líder es abandonar el poder antes de que el destino le obligue a ello. Ha de tener la suficiente previsión, generosidad y humildad como para preparar a la siguiente generación y cederle el testigo cuando las circunstancias lo aconsejen.



13.- Es el momento del humanismo, de su triunfo. El desarrollo de la tecnología, la globalización de los mercados, la exigencia de los clientes y la necesidad de innovación hacen imprescindible la liberación del talento a través del liderazgo.



Son los trece Principios de la Historia Alternativa de Leopoldo Bauluz, asignatura imaginaria que imparte este personaje creado por Juan Carlos Cubeiro después de la trilogía que iniciara con "La sensación de fluidez" y que culminó con "En un lugar del talento" tras la publicación de "El bosque del líder". Trece principios que se van desgranando, a razón de uno por capítulo, en "El triunfo del humanismo en la empresa", la última publicación del gurú español del liderazgo que parece haber dado con la combinación perfecta de literatura e historia que necesitaba el género del management novelado es España.



El planteamiento del libro parte de la hipotética coincidencia en tiempo y espacio de cuatro personajes históricos de gran peso: Tomás Moro, Erasmo de Ròtterdam, el Cardenal Cisneros y el emperador Carlos V. Esa coincidencia - ambientada en el Alcalá de Henares de 1517 - que nunca llegó a darse por la negativa de Erasmo a la invitación que le cursara Cisneros para unirse al proyecto de La Sacra Biblia Políglota Complutense, encuentra su sitio en el curso de historia alternativa; y es la excusa perfecta para perfilar a las cuatro figuras y su tiempo, buscando los detalles que, de forma interesada, nos permitan extraer las lecciones que va enunciando Leopoldo al final de cada capítulo a modo de principios.



Tal y como ocurría con "La sensación de fluidez" - la trilogía - es una obra bien documentada, que invita a la recuperación de muchos clásicos de obligada referencia en la literatura de management moderna, de la misma manera que aquellas incitaban a una excursión gastronómica, Guía Campsa en mano, por las regiones donde desarrollaban sus vivencias Jesús Bauluz y Leopoldo Zoe. Una obra que, como Historia Alternativa, se situa a medio camino entre la novela histórica y la historia novelada.



A lo largo del libro se van recorriendo los episodios históricos del reinado de Carlos V hasta su muerte en 1556, comentando lo que fue y lo que pudo ser para extraer las lecciones que se convertirán en los principios, acerca del liderazgo y la figura del líder, enunciados por Leopoldo.



Desde el principio se plantean los valores del humanismo, representados por Erasmo, como contraposición con la visión más tradicional, hasta cierto punto deshumanizada. que ha tenido en Maquiavelo a su exponente intelectual más característico. Esa contraposición se hace explícita al enfrentar dos obras clave, como son "El Príncipe", de Maquiavelo y "Educación del Príncipe Cristiano", de Erasmo; la primera dedicada a Lorenzo el Magnífico, de los Mèdici de toda la vida, y la segunda al emperador Carlos V de Alemania y I de España.



La obra termina con un repaso de lo que fue el humanismo - o más bien el erasmismo - tras la muerte de Erasmo - un doce de julio de 1536. Se presentan los factores clave para el éxito de Erasmo en vida, expuestas por Leopoldo como las circunstancias que lo convertirían en el humanista por excelencia, a saber: la utilización de los medios de comunicación, su equipo de colaboradores, una tupida red de relaciones (networking) y una considerable influencia sobre los poderosos. A continuación, tras presentarnos a Cervantes como gran exponente del erasmismo y a Don Quijote como representante de sus valores, Cubeiro nos expone "once grandes temas" a modo de síntesis del humanismo y guía para la nueva "ultramodernidad" que surge en los albores del siglo XXI:



1.- Hacer de la vida una obra de arte.

2.- La utilización de un lenguaje común.

3.- La necesidad de diálogo.

4.- El modelo de desarrollo.

5.- El equilibrio de las emociones.

6.- La virtud interior.

7.- El contacto con la naturaleza.

8.- La búsqueda de la paz.

9.- La importancia de la libertad.

10.- El imperativo de la ética.

11.- El sentido humanista del liderazgo.

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