miércoles, noviembre 17, 2004

Directors and Managers

Toda esta historia del buen gobierno corporativo - el Corporate Governance, CG anglosajón - no deja de resultar un tanto decepcionante. Se insiste en darle una cobertura mediática, insistiendo en la gran proporción de empresas que se han acojido a las recomendaciones que realizara la CNMV a partir del Informe Aldama y el Código Olivencia... En el último estudio, que presentaran ayer Deloitte y Esade, se congratulan del escaso 2 % de encuestados que decían estar convencidos de que toda esta historia era tan sólo una moda pasajera, así como de la aplicación de aquellas normas, incluso en las sociedades no cotizadas.

Sin embargo, yo sigo creyendo que en España aun no se ha producido la profunda reforma que necesitan los órganos de gobierno corporativo: por un lado, los Consejos de Administración siguen siendo una herramienta de la Dirección Ejecutiva para manejar a su conveniencia a los accionistas y, por otro lado, la figura del consejero independiente no se ha desarrollado lo suficiente como para garantizar ese nivel de profesionalidad e independencia que se le supone. No creo que el control a la labor del Consejo se reduzca a la elaboración de la memoria anual; si empezamos así, podríamos terminar reduciendo un tema tan importante con el buen gobierno, en un trámite burocrático más, como ocurre en muchas ocasiones con las certificaciones de calidad total, los modelos de excelencia o la RSC - entiéndase en términos genéricos, sin entrar en matizaciones y casos particulares.

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