
Tal como os decía en el diario de sesiones de esta mañana, esta tarde se cerraba la jornada de celebración de los cien días de las licencias CC en español (y catalán). La jornada de tarde, que tuvo lugar en la sala Antonio Palacios de El Cículo de Bellas Artes, dio para mucho, al menos por su duración, puesto que casi es literal el título, aunque la institución en cuestión promocione las celebraciones de su 125 aniversario con el lema de "Abriendo el Círculo".
En la mesa, Cory Doctorow, flanqueado por Enrique Dans, Javier Maestre, abogado que participara junto con Javier de la Cueva en el proceso de transposición de las licencias CC originales, Amador Savater, José Cervera, de El Retiario y Javier Candeira.
La sesión, moderada a medias entre José Cervera y Javier Candeira, se iniciaba con la proyección de un avance del documental promocional "Todos TUS derechos reservados". Tras esto, Cory nos ofrecía un speech de unos 20 minutos que, con la misma retórica activista de su intervención matutina, ponía a caldo a la gran C y toda la industria que la rodea. El amigo dejó a la altura del betún, como quien dice, las iniciativas regulatorias que pretenden criminalizar a los usuarios de las redes P2P o la tecnología DRM. Había una idea que sintetizaba la tesis de su intervención y que luego se repitió en el debate posterior y es el hecho de que, a lo largo de la historia, las sucesivas innovaciones tecnológicas han ido impulsando cambios consecuentes en la legislación de propiedad intelectual y sus esquemas de licencia; pero, con el advenimiento del fenómeno Internet, el impacto provocado en los negocios ha sido tan devastador que, el stablishment, ha decidido negar la mayor y declararle la guerra a cualquier iniciativa que pretenda desmontar su tinglado - una situación que evidencia, añado yo, la característica disruptiva de esta tecnología. Cory terminaba su proclama, invitándonos a utilizar las licencias CC para darle a la industria discográfica y editorial que se aferra al Copyright y al "Todos los derechos reservados" para subsistir, el último empujón que los haga caer definitivamente en el pozo de alquitrán que les corresponde ocupar como dinosaurios industriales que son.
El debate comenzaba con preguntas muy concretas de aplicación de licencias CC a casos muy específicos o, en el extremo contrario, un futurible un tanto filosófico acerca de un posible escenario en que la propiedad intelectual, como conjunto legislativo o regulatorio no tengan sentido alguno. En un comentario acerca de una posible utilización en el negocio de los estudios de cine, Enrique hacía un apunte de sentido común, más que pertinente y es que, un nuevo entorno tecnológico obliga a buscar un modelo de negocio adaptado al mismo; y es eso, el modelo adecuado, lo que la industria aun no parece haber encontrado. Esto generó algún comentario desde la mesa en torno a los cambios en la industria cinematográfica que no llevó más que a constatar la existencia de propuestas muy bien acogidas por el público, con costes ridículos: creo recordar que Cory habló de un documental producido con US$200...
Recuerdo que surgió un tema relacionado con las motivaciones de los agentes intermediarios para entrar en el juego de la cultura compartida. Fue una intervención de Amador Savater que exponía como principales motivaciones, por encima de la viabilidad de un hipotético modelo de negocio, las de corte ético y filosófico. Hablaba exactamente de "Libre Acceso" y "Expresión Activa". Con estos dos parámetros se entro al trapo de la importancia de la obra derivada y la necesidad de que la creatividad deje de ser considerada como patrimonio exclusivo de una élite de "artistas" designados a tal efecto. Javier Candeira desarrolló esta línea exponiento de una forma un tanto sarcástica una metáfora quizás un poco zafia, que luego corregiría con una imagen mucho más cercana al español medio. Hablaba Javier de el origen del término Commons, que se refiere a las tierras comunales en el medievo y que, por extensión servirá para designar cualquier tipo de patrimonio o recurso "comunal" como puede ser la cultura, el patrimonio cultural de una sociedad; y al hilo de esta explicación dibujaba unos pastos comunales representando ese patrimonio, con los consumidores a modo de ovejas que se comen esos pastos. La tesis era que, si conseguimos hacer que los usuarios se sientan capaces y asistidos, con las herramientas adecuadas, para crear, tendríamos una situación envidiable, en la cual, las ovejas "cagan" hierba o, arreglándolo, un jamón que al ser cortado, crece por el extremo contrario. Aparte de la procacidad de esta metáfora o lo que nos podamos reír con ella, creo que llamó la atención de los asistentes sobre la verdadera filosofía que sustenta la iniciativa de CC. Actualización: Tal como me apunta el propio Javier en su comentario, la metáfora original, 'The Tragedy of the Commons' es de un artículo que publicara Garret Hardin en Science allá por 1968 y la extensión de la misma en que se acuñó la frase 'The sheep shit grass' es del propio Cory Doctorow.
Siguieron más intervenciones, incluso impertinentes, que dejaban patente una impresión que me acompañó toda la jornada: la gente parece asociar todo tipo de iniciativas dirigidas a la propuesta de licencias Copyleft, GPL, CC, etc. como el anti-Copyright, como si tratáramos de pasar del "Todos los derechos reservados" a "Ningún derecho reservado" de una tacada. Las cuestiones giraban en torno a la pretendida llamada a la desobediencia civil por parte de proyectos como este, las dudas sobre la posible utilización simultánea de CC y otro tipo de licencia o la imposibilidad de idear un modelo de negocio viable en base a la utilización de las mismas, por su supuesta incompatibilidad con la generación de ingresos.
Una de las últimas intervenciones, por parte de un miembro del proyecto Musicalibre.es, que insistió mucho en la necesidad de que CC defina una postura clara y establezca un procedimiento para la suma de esfuerzos al proyecto de desarrollo de las licencias CC en español. Parecía buscar cierta entidad institucional en una organización que tiene en nómina a seis o siete personas, según aseveraron varios miembros de la mesa. El caso es que la intervención sí sacó a la mesa, aunque brevemente, el tema de la necesaria diversidad de proyectos alternativos en el esfuerzo por permitir que los creadores dispongan de los instrumentos más adecuados para su relación con los usuarios de los contenidos que han generado. También al hilo de esto o en una intervención anterior, Cory insistía en la bondad del Copyright en ciertas relaciones, entre grandes corporaciones, por ejemplo, o una de esas empresas y un agente (un editor), pero NO para la relación entre artista y usuario final que es la que facilita hoy Internet. También se habló de un artículo de la Constitución Europea, de pesada digestión aun en cachos deglutibles que invita, en este artículo, a los estados miembros a fomentar "los intercambios culturales no comerciales", dada su posible interpretación como una arenga a favor del desarrollo de las redes P2P, criminalizadas, como se sabe, mundialmente. Aunque sólo como anécdota, se mencionó así mismo el hecho de que la protección de propiedad intelectual aparece en el mismo artículo del documento donde se referencia la propiedad, a secas.
Otros apuntes interesantes con los que me quedo para desarrollar si alguien se apunta son las referencias a La Economía de la Atención, forzada por la "hiperabundancia" de contenidos - de productos si se quiere - y la necesaria competencia en base a la generación de multitud de micromercados - potencialmente muy rentables - y el diseño de nuevos modelos de negocio que se adapten al nuevo entorno que ha introducido el cambio tecnológico.
Pero, insisto, tengo la impresión de que, aun habiéndolo repetido en ambas sesiones, la mayoría de los asistentes activos no parece haber interiorizado el hecho, fundamental, de que las licencias CC no pretenden que los creadores renuncien a sus derechos de autor, sino que, muy al contrario, los anima a que los utilicen de forma racional.
Muchas gracias Javier por el apunte; desconocía el origen de la metáfora. Creo que, tal y como está redactado, puede dar - y de hecho constato por tu comentario que así ha ocurrido - una impresión equivocada... El sarcástico soy yo y en ningún momento he pretendido tildar de zafio al autor de la frase ni a quien la utilice. Creo que este adjetivo no ha sido el más afortunado.
ResponderEliminarLa Tragedia de los Comunes, de la época de "La Sociedad del Espectáculo", por si alguien prefiere echarle un vistazo en castellano.
ResponderEliminarSaludos, xb