Otra tecnología que ha vivido una fase de gran excitación durante este último año debido, sobre todo, al anuncio que realizara Wal-Mart en junio de 2003, decretando que sus 100 primeros proveedores deberían utilizar esta tecnología a partir del 1 de enero de 2005. Una noticia que se vio reforzada por el posterior anuncio del DoD norteamericano. Y, claro, con semejantes patrocinadores, las grandes empresas de servicios se lanzaron a ofrecer su consultoría especializada en el tema, aun cuando muchos analistas tenían serias dudas sobre la viabilidad de los proyectos y plazos comprometidos.
El caso es que hoy, una vez vencido el plazo de Wal-Mart, la implantación de la tecnología de marras, con todas sus bondades relacionadas con el flujo de información en la cadena de suministro, ha sido mínima; tal y como señala BusinessWeek en este artículo, los proveedores "han cumplido con la letra, pero no con el espíritu" de la medida. Y es que, la mayor parte de los beneficios que promete una implantación de RFID, están relacionados con el negocio de los distribuidores, pero no con el de los fabricantes. Por otra parte, los fabricantes de equipos y software son pequeños y desconocidos... A pesar de todo esto, el lanzamiento del estándar EPCGlobal Gen 2, ha supuesto un espaldarazo importante para esos actores que, a partir de este anuncio, disponen de un estándar único que garantiza la interoperabilidad entre equipos.
Al final, aunque la tecnología no se esté adoptando con toda la celeridad prometida - o incluso requerida por los planes de negocio de las unidades dedicadas de ciertas consultoras - parece claro que la penetración del RFID es imparable y es sólo cuestión de tiempo, que los actores implicados, se animen a realizar las inversiones necesarias, para avalar un compromiso real a largo plazo con una tecnología que terminará por ser una commodity.
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