jueves, febrero 10, 2005

Dingdong, the witch is dead

Este es el texto de algunos mensajes de correo electrónico que, según afirman algunos empleados en este artículo de Business Week, se podían leer tras el anuncio del despido de Carli en HP. Tal y como era de esperar, ha sido un despido sonado y todos los medios se han hecho eco de alguna forma:

En Business Week: el análisis de la noticia y un extenso reportaje, que repasa la historia de HP con especial atención al periodo en que Fiorina estuvo al frente, incidiendo en sus supuestos errores.

En internetnews: Un análisis que amplía la noticia de ayer y que se centra en los rumores de una posible división de la compañía, para salvar las unidades rentables de las pérdidas de la división de ordenadores, software y servicios.








En líneas generales, la gente coincide en que este constituye un momento crítico en la historia de HP. El paso de Carli por la empresa ha marcado una era; no sólo por la operación de adquisición de Compaq, que la llevó a enfrentarse con Walter Hewlett en el Consejo de Administración, sino por el cambio cultural que supuso toda la reestructuración que llevó a cabo, convirtiendo una red de más de ochenta unidades de negocio, en un gigante organizado en cuatro divisiones globales de negocio. Centralizó el marketing y el branding, convirtiendo a una empresa con mentalidad ingenieril, centrada en la innovación y la fabricación de los mejores productos, en una compañía global, centrada en la comercialización de productos y servicios de todo tipo.

Da la impresión que han sido demasiadas cosas las que ha querido abordar ella sola; y, al final, ha llegado a una situación de colapso. Ultimamente, el Consejo se mostraba preocupado ante la penetración de competidores como Dell en el segmento de gama baja del negocio de impresoras, el único rentable de la compañía. La división de software y servicios, en la que los competidores directos no hacen más que aumentar su negocio, ha provocado unas pérdidas de US$125 millones el último año. La colaboración con Intel para el desarrollo de los procesadores Itanium no ha dado resultados después de cinco años, dejando paralizado el desarrollo de los procesadores PA-RISC de HP para servidores de gama alta. El negocio de ordenadores y servidores hace agua por todos lados; en la gama baja, Dell es imbatible con su modelo de venta directa, mientras que, en el mercado de servidores, IBM la está destrozando. En almacenamiento, las cosas van por el mismo camino frente a EMC, con el agravante de la oportunidad perdida con Veritas, que finalmente fue comprada por Symantec. Tampoco podemos olvidar el intento de compra de la práctica de consultoría de Pw&C, que finalmente fue deglutida por IBM, constituyendo hoy su división BCS. Además el desgaste producido por la operación de compra de Compaq, no parece haberse visto recompensado por las economías de escala conseguidas; y se le echa en cara a la Fiorina no haberlas aprovechado para competir en directo con Dell y recuperar terreno en el mercado de PC. El último intento de parir una estrategia que metiera a HP en el último grito en el sector de TI, fue el concepto de Adaptive Enterprise; que venía a ser la interpretación que el gigante de Silicon Valley hacía del Utility Computing, evolución del concepto de Grid Computing que IBM había liderado como pionera, desde sus laboratorios hasta conseguir convertirlo en una especie de envoltorio muy bonito - On Demand Business - donde tenían cabida un buen montón de productos históricos del gigante azul que habían caído en más absoluto olvido.

En los seis años que estuvo en HP, Carli Fiorina era seguida por todos los analistas y expertos del sector de TI, como la mujer más poderosa en el entorno corporativo norteamericano. Según los expertos en gestión consultados por BW, se trata de una líder carismática que nunca supo delegar en su equipo de dirección, consiguiendo que la mayor parte del equipo reunido tras la absorción de Compaq, dejara la empresa, lo cual, sin duda, agravó la situación que provocó tras la limpieza de altos cargos que hizo tras su desembarco en HP.

El caso es que, a pesar de las expectativas generadas por la compra de Compaq, el principal negocio de HP siguen siendo las impresoras, generando un 80 % de los ingresos, la mayoría de los cuales vienen de la reposición de cartuchos de tinta. Así y todo, las ventas se han doblado en los últimos cinco años; aunque el Consejo le echa en cara a la Fiorina que los resultados de la compañía han estado por debajo de las previsiones en los últimos doce trimestres. Al parecer, los miembros del consejo siguen sosteniendo que Carli es "una buena comunicadora" y que ha sabido vender muy bien la compañía; pero, sin embargo, ha llegado el momento de sacarle partido al cambio introducido por Fiorina y prima la excelencia operativa y la competitividad. De manera que nadie descarta la escisión de algunas divisiones de la empresa, intentando evitar un efecto pernicioso sobre la remozada división de impresión e imagen; y mucho menos ahora, cuando está reciente el anuncio de los Laboratorios HP que hace pensar en nuevas posibilidades para la tecnología de impresión más innovadora del mercado, con inversiones en I+D del orden de los US$1.000 millones.

El caso es que el Consejo de Administración ya se ha puesto a buscar y los cazafantasmas se frotan las manos. Entre los candidatos con más papeletas están, el propio Michael Capellas, que cerró el trato por Compaq y que ahora está al frente de MCI, John Joyce, a cargo de IGS - IBM Global Services - o Edward Zander, anterior presidente de Sun Microsystems y actual CEO de Motorola.

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