Se ha hablado mucho sobre una posible definición para este término, que utilizaré en forma abreviada como SS. Hay opiniones para todos los gustos; desde los escépticos curtidos en el mundillo, que no ven nada de nuevo en el fenómeno y que critican vehementemente a los más fanáticos gurús y analistas que lo ensalzan como la próxima gran revolución en Internet, considerado como ecosistema social.
En mi opinión, hay suficientes evidencias que apoyan las argumentaciones de algunos de estos últimos analistas - los más moderados - y que justifican el que un ingeniero híbrido como yo que busca su lugar en el mundo, y en el tiempo, se interese por su dimensionamiento y acotación dentro de unos parámetros más o menos rigurosos en términos académicos.
Pensando de una forma lógica, se podría abordar el tema, tal y como decía, intentando buscar una definición del término. Acudiremos con esta intención a La Red e investigaremos las aportaciones de algunas personas que se han preocupado de seguir su evolución. Una de las mejores fuentes para esta labor es el artículo de Stowe Boyd "Are You Ready for Social Software?" que publicara Darwin Magazine en mayo de 2003. Cita en su artículo la definición que diera Adina Levin y que dice algo así como que "son herramientas que dependen más de las convenciones sociales que de las propias características y funcionalidades del software para facilitar la interacción y la colaboración". Encontramos ya aquí un primer elemento a considerar, la importancia de la componente social, relacional, del individuo que forma parte de uno o varios grupos o colectivos sociales. Pero Boyd utiliza la definición de Levin, para apuntillarla con otro aspecto importante: esta tecnología, como todas, volverá sobre su creador, el hombre, para cambiarlo, generando nuevas formas de relación social y nuevas convenciones que surgirán de su utilización.
Sin embargo, el planteamiento de S.B. es presentar el SS, como la tecnología que cambiará por completo la forma de hacer negocios, aceptando implícitamente el modelo de empresa extendida y de ecosistema del negocio, para apalancar el potencial del SS, capaz - según él - de cambiar la forma en que se organizan los equipos de trabajo y la manera en que la empresa se relaciona con sus clientes. Se trata de herramientas que potencian la organización de abajo hacia arriba (Bottom-Up) dirigida por la necesidad de formar grupos y equipos de trabajo que tienen los individuos para conseguir los objetivos marcados, en contraposición con el enfoque de arriba hacia a bajo (Top-Down) que impone la dirección por proyectos y la estructura organizativa. La metáfora es la contraposición entre los enfoques inductivo y deductivo, respectivamente: de las partes a un todo "emergente" frente a la "deconstrucción" del todo a las partes constituyentes. No es difícil que estos planteamientos, produzcan un estado de excitación intelectual, en los adeptos y estudiosos de los modelos de Management de quinta generación y escuelas afines a la teoría del caos, en la órbita de los "schumpeterianos" y la escuela austriaca de economistas.
Pero S.B. no es un teórico académico, así que su definición se acerca más a la realidad de las TIC en la empresa y habla de herramientas que incluyen uno o más de los siguientes elementos:
- soporte para interacción conversacional entre personas o grupos
- soporte para proporcionar realimentación [social feedback]
- soporte para la formación de redes de contactos [social networking]
El primer elemento incluye una serie de herramientas, como la mensajería instantánea (IM o EIM en su versión corporativa ya muy extendida) o los entornos colaborativos virtuales para equipos de trabajo; una serie de soluciones que yo mismo he querido encuadrar en lo que se ha dado en llamar tecnologías de colaboración y que, al menos desde la óptica de la investigación tecnológica, aparecen como la evolución del Groupware de los años 1980 del pasado siglo, estudiado en entorno académico bajo las siglas CSCW (Computer-Supported Cooperative Work).
El segundo de los elementos hace referencia a conceptos como la reputación y la confianza; tendríamos que hablar también de pertenencia, autoestima o incluso autorrealización. Aquí podríamos entrar en dos fenómenos con entidad propia, como son los Blogs y los Wikis, así como un derivado importante del primero, el periodismo ciudadano, que ha tenido un importante efecto sobre los medios tradicionales de comunicación de masas.
El tercer elemento incide directamente sobre la componente más pura de socialización de esta tecnología. Son objeto de estudio redes como Ryze, Friendster o LinkedIn; y hay esfuerzos, que menciona el propio Boyd, como la propuesta para disponer de un estándar que defina, en XML, una especie de especificación FOAF (Friend Of A Friend) donde aparezcan tus datos personales y el tipo de persona y relación en el que estás interesado.
Si partimos del primer elemento, con un enfoque aditivo, y consideramos el entorno empresarial y el horizonte tecnológico, podríamos hablar de la aparición de "herramientas de socialización", por extensión de las "herramientas de colaboración" que situábamos en un estadio anterior. Aunque si afinamos un poco, podemos ser más rigurosos y hablar de "herramientas para la colaboración y la socialización" en entorno corporativo. En este punto, tendría sentido incluir en nuestra investigación el desarrollo de conceptos como la "empresa en tiempo real", Real-Time Enterprise (RTE)acuñado por Gartner Group, para recoger el cambio pronunciado que se ha producido en la búsqueda de herramientas que potencien la colaboración sincrónica en entornos cooperativos.
Lo cierto es que, como máximos exponentes y ejemplos paradigmáticos, tanto los Blogs como los Wikis, merecen un tratamiento más detenido. No sólo por su interés en sí mismos como fenómenos a estudiar; sino también porque son objeto hoy de las primeras iniciativas empresariales explícitamente definidas como de Social Software, destacando el caso de SocialText. Además, la disección de esos dos movimientos, nos permitirá concretar lo que realmente hay de Social y de Software, en esa expresión anglosajona que da título a esta reflexión y que aún no me atrevo a traducir.
Antonio.
ResponderEliminarMagnifico articulo.
Sigo mucho tus opioniones y articulos en tus distintos blogs, eres uno de los reyes de mi bloglines. tengo muchos enlaces sobre softsocial y herramientasocial en mi delicious
http://del.icio.us/oopsh
Un abrazo
Luis