Google y Microsoft
Hace ya algún tiempo que se viene hablando del interés que ha mostrado Microsoft Corp. (en adelante M$) por el establecimiento de algún tipo de acuerdo con Google para su adquisición o la definición de una alianza. El tema no es en absoluto trivial, ni surge por casualidad.
El escenario de los motores de búsqueda en Internet ha cambiado mucho recientemente, debido fundamentalmente a la aparición de una nueva industria de la publicidad online que, superada la era de los arcaicos banners y de los molestos pop-ups, ha entrado en un nuevo estadio donde se imponen el pago por clic, el seguimiento de navegación contextual y los enlaces patrocinados en los motores de búsqueda como herramientas de marketing. Estamos además en una época, tras la burbuja de las puntocom, y al final de un ciclo recesivo del hipersector de las TIC, en la que las empresas adoptan una postura mucho más racional a la hora de evaluar los costes (siempre excesivos) de la promoción en La Red. Hoy los anunciantes disponen de mecanismos para realizar un seguimiento preciso de los rendimientos que le está proporcionando su inversión en publicidad online .
En ese nuevo escenario, Google sigue siendo el #1 (en cuanto a búsquedas realizadas desde USA) con cerca de un 32,5%; pero con Yahoo! acercándose ya con un 25,7% y AOL (Time Warner) con un 19,5% y MSN cercano al 17,5%... Destaca el esfuerzo que ha hecho un actor como Yahoo!, que ha adquirido a Inktomi (motor de búsqueda) y Overture (pionero en la industria de la publicidad y que introdujo en su momento esas nuevas herramientas que mencionabamos). Aparte de una evidente intensificación de la competencia en el sector, observamos una importante consolidación ante la integración de publicidad y búsquedas en la red.
Hasta aquí llega la "racionalidad" de la economía industrial. Pero ocurre que uno de los acontecimientos más anunciados y esperados por todos los agentes que concurren en los mercados de valores tecnológicos, es la salida al parquet de Google. Y claro, con la intensificación de los anuncios en ese sentido, han aflorado las apuestas entre las firmas de capital riesgo sobre la valoración de la compañía o la estructura más conveniente de la oferta, o la identidad de los bancos que deberían hacer la colocación... Todos parecen estar a la expectativa de lo que puede ser el gran acontecimiento que, de alguna forma, resucite al maltrecho mercado tecnológico.
Además, M$ no puede permanecer impasible mientras ve como la competencia se le adelanta en un mercado emergente con tan buenas expectativas de crecimiento. De forma que ha comenzado a moverse, recordando los tiempos de Netscape y la guerra por los exploradores, apoyándose en su poder de monopolio y su músculo financiero:a los anuncios de la incorporación de tecnología propia de búsqueda en su nuevo Longhorn, que se espera para 2005 en el mercado, hay que unir las ofertas que ha realizado tanto a Google, como a otras empresas pequeñas que han desarrollado sus propios motores de búsqueda. Y de la misma forma que ocurría con Netscape, en esta ocasión la historia se presenta como un choque de culturas enfrentadas, la del "mundo libre" representado por los emprendedores de Stanford que crearon Google, convertida hoy en una compañía sustentada sobre el poder económico del capital riesgo y gestionada por un antiguo directivo de Novell, y la del capitalismo ultraliberal a ultranza, representada por el controvertido gigante de Seattle.
Pero la situación de Google, por mucho que se haya convertido en un fenómeno social, más que una simple herramienta para moverse con cierta fluidez por una red cada día más colapsada por información irrelevante, es una empresa en una situación un tanto delicada: aunque haya sabido sacar partido de la publicidad potenciando el valor que supone su superior tecnología de búsqueda de información, está siendo amenazada por actores como Yahoo!, un superviviente que ha sabido estar a la altura de las circunstancias realizando decididos movimientos estratégicos en el momento adecuado, y que presenta una oferta mucho más completa que la de Google.
Por otro lado, el siempre borroso largo plazo de la tecnología Internet augura cambios estructurales de gran alcance, como los desarrollos derivados de la Web Semántica, los Web Services y la Internet de Nueva Generación, que prometen transformar los fundamentos sobre los que se asientan la representación y el intercambio de información en La Red que, se traducirán en cambios profundos en la estructuración de los mercados.
Así las cosas, quizas Google debería plantearse seriamente su futuro como empresa y evaluar unos pocos escenarios de prospectiva que contemplen la posibilidad de ir de la mano del Hermano Rico, M$. Lo cual no quiere decir que deba olvidarse de lo que socialmente representa y las consecuencias que puede acarrear en los mercados su decisión.
Sobre este tema se puede leer mucho en La Red. En el enlace que incluyo aquí teneis el comentario de uno de esos habituales de los medios anglosajones especializados en este tipo de noticias (Hands Off Google!)
No hay comentarios:
Publicar un comentario